En la industria audiovisual contemporánea, las producciones de gran impacto cultural y comercial han seguido estrategias divergentes tras alcanzar éxito masivo.Por un lado, algunas franquicias han optado por expandir continuamente su universo narrativo, mediante secuelas, precuelas, spin-offs y productos transmedia, impulsadas tanto por la demanda de los fans como por incentivos económicos. Ejemplos de este modelo incluyen Star Wars, Game of Thrones (House of the Dragon), The Lord of the Rings (The Rings of Power), el Universo Marvel y Harry Potter (Fantastic Beasts).Por otro lado, existen producciones que, pese a su enorme popularidad y potencial comercial, han decidido concluir su historia principal de forma deliberada, priorizando una narrativa cerrada y coherente. Ejemplos de este enfoque incluyen Stranger Things, Dark, Breaking Bad, Mr. Robot